El Error del Titanic


En 1912, cuando el Titanic zarpó, todos lo llamaban “el insumergible”. Eso, porque el Titanic utilizaba una nueva tecnología. La nueva tecnología consistía en que el casco de la nave se dividía en compartimentos. Más que un casco único e integrado, éste estaba dividido en compartimentos con la idea de que si algunos se llegaban a dañar, incluso a inundar, todavía la nave continuaría flotando. Pero como sabemos ahora, el Titanic se hundió y 1,522 personas perdieron sus vidas en esa tragedia. Al afectarse la integridad del casco, la nave quedó condenada.

Hace tiempo leí que James Cameron, el productor de la película Titanic dijo: "El Titanic es una metáfora de la vida. Estamos todos en El Titanic." Y de muchas maneras nuestra vida es como un barco. Podemos navegar suavemente a través de aguas inmóviles y pensar que sólo estamos haciendo un crucero por la vida, pero nuestra integridad se daña también nos hundiremos. Si la integridad de tu vida se agrieta, seguro que estarás en aprietos. Te diriges hacia una catástrofe importante.

La mayoría de la gente incurre hoy en una equivocación titánica con sus vidas. ¿Cuál es ese error titánico? Sucede cuando intentamos dividir nuestras vidas en varios segmentos y pensamos que estamos seguros al hacerlo. Tomamos nuestras vidas y las dividimos en pedacitos. Ésta es mi vida Laboral, mi vida hogañera, mi vida social, mi vida de Iglesia, mi vida sexual, y lo hacemos como si todas estas cosas no estuvieran totalmente relacionadas. Incluso cristianos bien intencionados dividen a menudo sus vidas, las dividen en compartimentos, el mismo error del Titanic. Tienen el compartimento espiritual, en el cual oramos, agradecemos a Dios, vamos a la iglesia y hacemos algún tipo de ministerio. Y luego la vida secular con la cual trabajamos y vivimos en el mundo real y hacemos dinero y cosas tangibles. Estos compartimentos no operan recíprocamente a menudo. No hay integración en la vida. La clave para una vida de victoria y de influencia sobre los que nos rodean, es “la integridad”.

Piensalo… con amor en Cristo,

Se requiere valor...

En Juan 16:33 dice: “Les digo estas cosas para que estén unidos a mí y así sean felices de verdad. Pero tengan valor: yo he vencido a los poderes que gobiernan este mundo.” (Juan 16:33 BLA)

 

Por varias semanas hemos estado viendo esta serie sobre "Haciendo la Diferencia". Hemos hablado de la Pasión, hemos hablado de la Integridad, hemos hablado del Compromiso. Pero el fundamento de todo esto es la cualidad del Valor. El valor es un asunto indispensable para hacer la diferencia en nuestro mundo. Tú no puede cambiar al mundo a menos que no seas una persona diferente. Las personas diferentes cambian el mundo. Tú no puedes cambiar al mundo imitándolo. Tú no puedes cambiar el mundo contamitándote. Jamás podrás cambiar al mundo siguiendo la corriente. La conclusión es, si quieres hacer una diferencia, debes querer ser diferente. Esto implicará que la gente te diga algunas cosas que no te gustarán, que seas criticado, seas cuestionado y hasta quizá burlado. Ya que para hacer la diferencia, debemos ser diferentes.

Ahora bien, para ser diferente veremos el día de hoy que uno de los elementos claves será el valor. El mismo Jesús nos dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero que confiáramos, que tuviéramos valor, porque él mismo ha vencido al mundo. ¿Cómo podemos obtener valor? ¿Cómo podemos enfrentar los enormes desafíos que tenemos delante de nosotros? Pues la clave será el valor, y ese valor está disponible para todo creyente verdadero.

Ser diferentes no es una opción, más bien es una inperiosa necesidad. Convencido de que Dios nos ha llamado a influir y bendecir a nuestra sociedad, les insto a pedirle de todo corazón a Dios, la petición más peligrosa que puede hacer un hijo de Dios: “Señor, úsame”.

En el amor de Jesús,

Pastor Luis Gabriel César Isunza

Libres del Temor

En Efesios 3:12 el Apóstol Pablo escribió: “Gracias a Cristo, y porque confiamos en él, tenemos libertad para acercarnos a Dios sin temor”

Todo el mundo está viviendo con mucho temor. Dados los penosos momentos por los que estamos atravesando como sociedad, donde el crimen, la inseguridad, las guerras contra el narcotráfico, el secuestro, la falta de trabajo, la imposibilidad de las instancias gubernamentales, y por si fuera poco, el desmoronamiento de los valores de la sociedad; están elevando como nunca antes los niveles de estrés y angustia en todos los ámbitos de la vida nacional dejando una terrible sensación de temor. Es por eso que, desde este día 23 de mayo y 9 domingos más, vamos a reflexionar sobre lo que la Biblia enseña acerca del temor y sus antídotos divinos. La jornada espiritual que viviremos en estas semanas, promete ser muy esperanzadora y reconfortante. Para ello tendremos que poner en práctica cada uno de los principios que recibiremos de la Eterna Palabra de Dios. Bueno será que este día comiences a realizar una lista de tus temores más importantes y los lleves delante de Dios, ya que su promesa es clara y fiel: “Gracias a Cristo, y porque confiamos en él, tenemos libertad para acercarnos a Dios sin temor”

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